Por Dr. Eduardo David Puc Vázquez, Docente de la Escuela Nacional de Estudios Superiores de la UNAM, Mérida, Yucatán.
Nota: en esta entrada del blog se registran los comentarios del Dr. Eduardo Puc, experto invitado a comentar el informe de la investigación anual del centro NIMA, que fue presentada públicamente el 27 de abril de 2023 en el marco del Tercer Foro Una Mirada con Enfoque de Derechos Humanos a la Situación de las Infancias y Adolescencias en la Época Actual, celebrado en la Universidad La Salle Bajío. El informe completo se puede consultar en nuestro repositorio (https://nima.org.mx/repositorio/).
Antes de iniciar con los comentarios, me gustaría gradecer al equipo de NIMA-Centro de Promoción de Derechos Humanos de Niñas, Niños y Adolescentes en Guanajuato, a la Dra. Alma Padilla y en especial a la Dra. Janet García Alcaraz por extenderme la invitación para comentar la interesante investigación “Salud mental de niñeces y adolescencias en Guanajuato: una aproximación desde las representaciones sociales”. Para mí, es un honor poder compartir mis impresiones de la investigación a partir de la lectura realizada al informe en el que se presentan los hallazgos.
Mi exposición se estructura en tres momentos, iniciando con una introducción al tema de la salud mental, pasando por los apartados que componen el informe de investigación, mencionando algunos datos que me parecieron significativos y planteando algunos cuestionamientos para seguir reflexionando sobre el tema y un cierre a manera conclusión. De igual manera, quisiera comentar que suelo divagar, los que ya me conocen sabrán de lo que hablo, así que por respeto al tiempo y a ustedes me tomaré el atrevimiento de leer mis reflexiones. Dicho esto, prosigo con mi lectura.
Estudiar la salud es una tarea que demarca mucha complejidad. Si bien, históricamente se ha limitado a su componente biológico centrado al cuerpo, es importante reconocerla desde una perspectiva más amplia, como un proceso multidimensional que incluya además de lo físico, componentes psicológicos, sociales y culturales. Desde este marco, la relevancia de estudiar la salud mental conlleva a visibilizar un aspecto de la salud como es el bienestar de las personas y de la sociedad en general. Si bien, se puede percibir la importancia de este campo de salud como derecho humano aún falta mucho camino por recorrer, tanto en la elaboración de políticas como en su implementación. En este sentido la investigación “Salud mental de niñeces y adolescencias en Guanajuato: una aproximación desde las representaciones sociales” es una propuesta que ofrece luz al tema de la salud mental en un contexto específico como es el municipio de León.
El trabajo plantea una mirada alternativa a la salud mental tanto por incluir a un grupo poblacional caracterizado por condiciones de vulnerabilidad, como son las niñeces y adolescencias como por concebirlos en un rol activo para la generación de conocimiento desde sus propios saberes cotidianos. Para esto último retoman a la Teoría de las Representaciones Sociales (TRS) y con base en ella, le dan un giro epistémico al estudio de la salud mental, esto significa que retoman y legitiman el saber del sentido común de las niñeces y adolescencias de León, Guanajuato. Es decir, abordan un tema tan complejo, como es la salud mental, desde las propias “teorías ingenuas” como diría Abric, que les permite habitar la vida cotidiana. Además, no solamente colocaron en dialogo al saber cotidiano con el conocimiento científico mediante la Teoría de las Representaciones Sociales, sino que lo hicieron desde el posicionamiento ético-político del feminismo interseccional consistente en poner en el centro de análisis las desigualdades sistémicas que atraviesan simultáneamente las personas, que para el caso de la investigación fue el género y la edad. Este posicionamiento, implicó para el equipo de investigación, y cito el texto:
“un compromiso activo y explícito por no reproducir imperativos y esencialismos sexistas y androcéntricos, así como una articulación entre la ciencia y lo político (Bartra, 2010). Esto, para reivindicar a NNA como sujetos de derecho…”
Después de esta breve introducción paso a los comentarios de los apartados que conforman el trabajo. El texto “Salud mental de niñeces y adolescencias en Guanajuato: una aproximación desde las representaciones sociales” se compone de 131 páginas que incluye la introducción, 6 capítulos, anexos y referencias. Como dato, el número de referencias de las que se fundamenta el trabajo es igual a 110 textos entre artículos, capítulos, libros, documentos oficiales, entre otros lo que nos habla del esfuerzo por lograr un trabajo fuertemente fundamentado teóricamente.
En el capítulo 1 “Panorama contextual de la salud mental de niñeces y adolescencias” el equipo de investigación nos hace un recorrido por el contexto que va de lo macrosocial, México, hasta llegar a la caracterización del contexto situado de la ciudad de León, Guanajuato sobre los derechos humanos de niñeces y adolescencias. Algunos datos de esta revisión mencionan:
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Que una tercera parte (33.8%) de población de nuestro país tiene menos de 19 años.
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7 millones 135 mil 429 viven en situación de pobreza, 1 millón 337 mil 893 en pobreza
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7 millones de NNA de 0 a 17 años (no están afiliados a algún servicio de salud).
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3 millones de personas de 3 a 17 años no asisten a la escuela
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Son sujetos y sujetas de diversas formas de violencia
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Cada once minutos una persona de 10 a 19 años es afectada por el suicidio (UNICEF, 2021)
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8 % de mujeres y 12.5 % de hombres de entre 10 a 19 años presentan algún trastorno mental en México (UNICEF, 2021)
Con estos datos las autoras y el autor justifican, la necesidad de mirar hacia este grupo poblacional y mencionan que este segmento de población vive en una situación de vulnerabilidad reflejada en la obstaculización del ejercicio de sus derechos humanos en el país. No obstante, de esta situación generalizada de vulnerabilidad, el tema de salud mental en niñeces y adolescencias parece ser un tema invisibilizado y pendiente en la agenda política de México. Por ejemplo, la investigación da cuenta de la necesidad de una ley general de salud mental que rija al país, así como de leyes locales de incidencia específica, ya que, pese a que es un derecho humano reconocido por la ONU y la Ley General de Salud, son solo algunos estados como CDMX, Jalisco, Morelos, Sonora, Michoacán, Campeche y Yucatán que cuentan con leyes locales de salud mental para la atención de sus habitantes, Guanajuato no cuenta con una. Es así como, trabajos como esta investigación, resaltan la necesidad imperiosa de incluir en la agenda el diseño de políticas comprometidas en la atención de la salud mental, de niñeces y adolescencias, así como de la población en general.
He de confesar que, a nivel personal, el trabajo me impactó afectivamente, particularmente por los datos presentados en la caracterización del contexto, esto en relación a la situación de las personas menores de 19 años. Para mí no ha sido sencillo comprender que el estado guanajuatense concentre la mayor cantidad de víctimas de homicidios en estas poblaciones (249), la mayor cantidad de NNA en el país atendidos en hospitales por violencia física (2,247). Es posible, que a partir de los datos y de la lectura que puedan hacer del trabajo también sus sentires se movilicen, no obstante, como lo plantea la investigación también es importante que nos pueda movilizar a la reflexión y a la acción hacia una situación positiva e integral de la salud mental.
Por su parte, la “Estrategia metodológica” presentada en el capítulo 2 deja ver una estrategia ética bien desarrollada, pertinente al objeto de investigación y congruente de manera interna. Llamó mi atención la innovación metodológica que hacen el equipo, al poner en diálogo los fundamentos teóricos-epistémicos feministas, psicosociológicos y de derechos humanos. Si bien, puedo asumir que el ejercicio reflexivo fue de alta complejidad, estoy casi seguro de que esta interrelación aboga un objetivo u objetivos que van más allá de hacer ciencia, es decir, de conocer y profundizar en las cosas por sus causas. Pienso que nos habla de un conocer para la acción, de una investigación comprometida. Por un lado, la perspectiva de género interseccional incluida en esta investigación permite analizar la opresión y las relaciones de poder en este grupo edad, rompiendo con el imaginario adultocentrico que las niñeces y adolescencias están exentas de desigualdad. Y asume a estas como grupos etarios y generizados que viven bajo situaciones socioculturales específicas.
Por otro lado, la pertinencia de incluir la TRS al análisis de la salud mental permitió reconocer la forma particular de enfocar la construcción de la realidad, tomando por igual las consideraciones cognitivas y las dimensiones sociales de esta construcción” (Knapp et al. 2003, p. 24). Además, consintió la comprensión de la subjetividad en la construcción del pensamiento social y ubicar el proceso en el cual un grupo significa y comparte una realidad. Por lo tanto, situar desde esta postura teórica a la salud mental como objeto de representación, implica sí generar conocimiento, pero sobre todo recuperar con una mirada crítica y de derechos humanos los saberes y resonar la voz de este grupo invisibilizado en la vida social de León como da cuenta el equipo en el trabajo.
Uno de los apartados de mayor riqueza es el de resultados, ya que es con ellos y a partir de ellos que las acciones de transformación encuentran sustento. Las autoras y el autor logran sistematizar el mar de datos encontrados mediante gráficas, imágenes, citas textuales entre otros elementos, lo cual se agradece para facilitar la lectura. De manera substancial, los resultados cumplen con una doble función. La primera de reforzar algunos de los elementos enunciados en el capítulo 1 referentes a la situación de vulnerabilidad que las niñeces y adolescencias viven. Al respecto se encontró que de los 331 participantes:
- El 57.1% no había recibido atención psicológica y 6% no sabe si ha recibido la atención. Lo primero nos habla de un déficit en términos de atención, pero también de la importancia otorgada a la salud mental, un filósofo de la salud (Canguilhem) menciona que la “salud es el silencio de los órganos” con lo cual podemos significar que podrían las niñeces y adolescencia estar viviendo con algún malestar, pero al no situarlo ni materializarlo en algún punto del cuerpo, se deja
- En otro punto, 3% de las personas que mencionaron no ser atendidas se identifican como hombres, 33.6% como mujeres y 0.3% en la categoría de otro. Desde una perspectiva de género podrían llamar la atención estos datos, particularmente al vincularlos con el cuidado ¿por qué el porcentaje de personas no atendidas psicológicamente son mujeres y el mayor, hombres? ¿será acaso que se mantiene un mandato de género en este grupo en relación con la atención, ya que se sabe que históricamente el cuidado es un rol que ha sido asignado a las mujeres. Con estos cuestionamientos pretendo proyectar que, los datos encontrados incitan a continuar reflexionando en torno al tema de la salud mental y la pertinencia de incluir la perspectiva de género.
Otro resultado a destacar es la relación entre el tipo de familia y la atención a la salud mental. La tendencia general es que la mayor proporción en cada una de las familias categorizadas (biparental, amplia, monoparental madre, monoparental padre, reconstituida, Centro de asistencia social) es la de no haber recibido atención. No obstante, es en la familia ampliada donde el porcentaje de personas que sí han recibido atención es mayor, seguido por la nuclear parental. ¿Qué sucede aquí? ¿Qué caracteriza a la familia ampliada para ofrecer mayor atención? ¿Será que existe más gente alerta del cuidado de las niñeces y adolescencias? ¿Existirán mayores posibilidades económicas, de tiempo, de cuidado? Nuevamente, considero que la investigación abre una brecha para seguir profundizando en otros elementos que abonen a la garantía del derecho a la salud mental de las niñeces y adolescencias.
Continuando, quisiera puntualizar algunos resultados acerca de la estructura y contenido de las representaciones sociales de las niñeces y adolescencias, las cuales se indagaron mediante los estímulos “salud física” y “salud mental/emocional”. El objetivo fue explorarlos por separado y luego analizarlos en conjunto para una mirada integral de la salud. En primera instancia, el núcleo representacional de salud física es similar en niñas y niños, centrándose en aspectos relacionados con el comer y el ejercicio, esto nos habla de la importancia del cuerpo como el repositorio que aloja a la salud. Llama la atención que son las niñas quienes incluyen en su modelo representacional el concepto de derechos, aspecto que llevó a cuestionar cómo y ¿qué sucede con los niños? ¿por qué no aparece en su repertorio dicho concepto? ¿la presencia y ausencia en los grupos puede relacionarse con los discursos de la actualidad?
El juego, por ejemplo, aparece en el discurso de los niños y no así en las niñas, tal vez porque la responsabilidad del cuidado de la salud recae en ellas desde pequeñas. En la adolescencia el núcleo representacional tanto en hombres como mujeres se concentra en dos elementos como son el ejercicio y alimentación saludable, no se nota cambio por grupo etario. Cuando entramos a terrenos de “lo mental” tanto en niñas como en niños la salud tiene como núcleo representacional la felicidad/alegría, lo cual visibiliza que son las emociones, positivas en particular, los referentes de la salud mental. Ante estos datos, considero que la investigación visibiliza un área de oportunidad para el trabajo socioemocional que permita el reconocimiento y experimentar afectivo.
Por su parte, en las y los adolescentes los componentes estructurales de la representación social se modifican, y se acentúan para los hombres en elementos cognitivos como pensar y la estabilidad, a diferencia de las mujeres que construyen su RS en la autoestima y la tranquilidad. De alguna manera, estos datos permiten ver los mandatos sociales anclados al género, donde la salud se sitúa en lo racional para los hombres y en el juicio de valor al sí mismo en las mujeres.
Son 3 los escenarios que juegan un papel relevante en la producción y reproducción de las RS sobre salud mental, apareciendo en primer lugar la escuela, seguido por la casa y el internet. Desde el imaginario instituido (Castoriadis) la escuela se construye como el espacio de formación en diversos ámbitos, entre ellos la salud. Esta situación visibiliza que la atención a la salud, y particularmente la salud mental, no sólo se construye en el consultorio. Desde este punto valdría la pena reconsiderar el papel de la escuela en la formación integral de las y los estudiantes. La iglesia es otro de los escenarios donde se habla de la salud mental, tal vez la relación se ancla al bienestar desde un sentido espiritual. En congruencia con la TRS los medios de comunicación poseen un papel principal en la producción, reproducción y difusión de las RS, por lo que es necesario el reconocimiento del internet como un posible aliado para generar cambio en el discurso de la salud mental.
Los problemas no se resuelven sólo conociendo, además, se requiere de usar ese conocimiento para construir nuevas posibilidades. Y estas nuevas posibilidades sólo son posibles si miramos al problema de manera “caleidoscópica”, es decir, desde otras posiciones. Esta opción de mirar desde otro lugar se da en el trabajo de investigación al incluir a las niñeces y adolescencias como agentes activos en la generación de su cotidianeidad. Podría seguir navegando en los resultados tan importantes de este trabajo, pero por ahora lo dejaría hasta aquí, ya que como bien adelantaba al inicio de mi intervención, nos ocuparía más de 30 minutos, no obstante, quien tuviera interés podrá acercarse al trabajo con mayor detenimiento y extraer sus propias conclusiones.
Para ir cerrando con mi exposición me gustaría transitar por la discusión para continuar con las recomendaciones, concernientes al capítulo 5 y 6 respectivamente. En específico, en el primer apartado del capítulo 5 las investigadoras y el investigador plantean una pregunta necesaria de seguir discutiendo y esta es si ¿la salud física y mental son dos dimensiones de la salud en general? Con base en los resultados, dan pistas para entender que este grupo representa socialmente a la salud en su sentido holístico, es decir, a la salud como un todo. Dentro de ella se incluyen aspectos como el cuerpo, la alimentación saludable, el ejercicio físico, la felicidad, la autoestima y las emociones. De manera similar que, en otros trabajos sobre representaciones de la salud, el aspecto físico y en particular el cuerpo se erige como el factor nuclear de las representaciones sociales. En un trabajo reciente que realicé con pescadores, ellos refieren que es el lugar donde “se hace notar a la salud”. Si bien, los grupos poblacionales son distintos, la similitud de las respuestas hace hipotetizar que existe un discurso hegemónico compartido que mantiene al cuerpo como espejo de la salud, tal vez sea porque “lo mental” de la salud parece difuso al no tener posesión física. No obstante, como se demostró en este trabajo, podría ser conveniente deconstruir el discurso de la salud hacia un sentido más integral, que incluya, además del componente biológico, categorías como el bienestar-el malestar, la estructura socio-histórica del contexto y los derechos humanos.
Esto para nada representa un ejercicio sencillo, ya que se requiere, al menos, entender a la salud como un todo, pero con diferentes aristas de acción, desmontar el discurso de salud anclado al modelo biomédico y, mantener un dialogo de saberes entre los diversos grupos. Asimismo, otro punto relevante de la investigación y que se acentúa en la Discusión es la mirada interseccional de los datos, con ella logran recuperar evidencia que permite aseverar la existencia de elementos diferenciadores por el género y la edad. Este hecho resulta fundamental para deconstruir una visión homo y adultocentrica, y ampliar el dialogo con otros grupos como mencionaba anteriormente.
Al analizar desde la interseccionalidad, esta investigación permitió capturar y entender no sólo los significados de la salud, sino las prácticas relacionadas con ellas. Y esto es relevante, porque desde la TRS las representaciones sociales influyen en las prácticas sociales. En este sentido, el significado y la acción permite, de alguna forma, un conocimiento más completo para la formulación de propuestas, por ej. políticas públicas, con referentes en lo simbólico y en lo práctico.
De manera transversal, el equipo de investigación parece proyectar, la importancia de entender a las niñeces y adolescencias en plural, tal cual lo formulan en el título de la investigación. Si bien, el trabajo centra su atención en el cruce entre género y edad, también se encontraron otros elementos que intersectan en la experiencia de las personas consultadas como es el tipo de familia o tipo de escuela. Con lo cual se puede llegar a la conclusión de que este texto incluye 331 experiencias vividas diferentes.
En la parte final del documento, a partir de los resultados y la discusión de estos, se incluyen 14 recomendaciones al Estado y la sociedad en general para promover y garantizar el derecho a la salud mental en la población. Además de eso, me parece que también son un llamado a visibilizar a las niñeces y adolescencias en colectivo, como sujetos activos emergentes en sus contextos de interacción. De igual manera, en su interior, las recomendaciones nos invitan a reconstruir el mundo pasando de una visión adultocentrica a otra en colaboración, dialogo y a lo que algunos autores llaman justicia generacional.
Entendiendo que todo trabajo de investigación es perfectible, el equipo de investigación reconoce algunas limitaciones como la falta de generalización de los resultados en todo el territorio guanajuatense y centrarse en las RS constituidas y no en su proceso de construcción y difusión. Des de mi perspectiva, más que limitaciones considero que ambas ideas representan el corte de estudio, que por un lado se circunscribe en la tradición comprensiva de la ciencia y por otro en el enfoque estructural de las representaciones sociales; ambos válidos en la generación del conocimiento.
Para finalizar, el trabajo “Salud mental de niñeces y adolescencias en Guanajuato: una aproximación desde las Representaciones Sociales” es un material de alta riqueza, tanto por los datos que presenta como por la metodología que sugiere. De hecho, regresando al tema de la generalización del dato, considero que han abierto la posibilidad de reproducir su método, de tal manera que pueda replicarse en otros espacios. El texto también ofrece múltiples aspectos que dan cuenta de la necesidad de ampliar la mirada tanto al entendimiento de la salud, a los actores implicados y a los enfoques de acción. En el trabajo se manifiesta la necesidad de una mirada integral a la salud de las niñeces y adolescencias, cuestionando el sistema que mantiene oprimidas a las personas como agentes activos de transformación y recuperando los saberes de sentido común que por muchos años han sido relegados al silencio. De forma un tanto provocadora por medio de los datos presentados, este trabajo invita a la construcción en conjunto de espacios para ser y saberse escuchados y de acciones para la transformación de la salud mental. ¡Muchas felicidades por la investigación comprometida y enhorabuena! Gracias.


