
Con base en un análisis colectivo sobre nuestra existencia, se determinaron 3 elementos de bases ético políticas, entendidas estas como la forma en la que nos posicionamos ante el contexto en que se desarrolla nuestro trabajo, así como la base de nuestra actuación ante las diversas situaciones y problemáticas en las que se ven vulnerados los derechos de las niñas, niños y los adolescentes.
Son los derechos humanos principio rector de nuestro trabajo, por lo que está visión y enfoque guía nuestro proceder y caminar político en la defensa y ejercicio de los derechos humanos de las niñas, niños y adolescentes.
Nuestro trabajo requiere de un profundo análisis de género que permita visibilizar las nuevas construcciones de las mujeres en sus diversas etapas de desarrollo, los impedimentos sociales, económicos y educativos a los que se enfrentan las niñas y las adolescentes en la construcción de sus vidas y entornos. Partimos del reconocimiento que niñas y niños son actores sociales y que la infancia es una construcción social, que comprende el conjunto de mandatos que definen la forma de ser niña o niño, por lo tanto, presenta variaciones históricas y culturales.
El contexto político, económico y social en el que se desarrolla el quehacer metodológico, político y operativo del trabajo de Nima, no puede pasar desapercibido. Este contexto forma parte de la transformación a la que anhelamos llegar, considerada como una de las principales limitantes del pleno ejercicio de los derechos humanos. Este accionar lo denominamos antisistémico, ya que va en contra de todas las formas de violencia y discriminación impuestas, toleradas e incentivadas por un sistema económico en el que el modo de producción es el capitalismo con una de sus fases más salvajes, denominado neoliberalismo.